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Aerotermia y suelo radiante: cuándo compensa de verdad
Es la pareja ideal sobre el papel, pero exige obra y no encaja en todas las casas. Qué gana de rendimiento, cuánta obra supone, cuándo es mejor otra cosa y qué se puede esperar de refrescar en verano.
Publicado el · 8 min de lectura · Equipo técnico de Zaragoza Aerotermia

¿Por qué se dice que la aerotermia va mejor con suelo radiante?
Porque el suelo radiante calienta con agua a 30 o 35 grados, y cuanto más baja es esa temperatura, más calor entrega la bomba de calor por cada kilovatio que gasta. No es una preferencia estética: es la física del ciclo.
Un radiador clásico está pensado para trabajar con agua entre 60 y 70 grados. Un suelo radiante reparte la misma energía por una superficie enorme, la de toda la planta, así que le basta con agua templada. Esa diferencia se traduce directamente en la factura.
La regla que lo explica todo
- Cada grado que bajas la temperatura del agua impulsada mejora el rendimiento.
- Suelo radiante: entre 30 y 35 grados.
- Fancoil o radiador de baja temperatura: entre 40 y 45.
- Radiador convencional: entre 60 y 70, con el rendimiento a la mitad.
¿Cuánta obra supone poner suelo radiante?
Es obra de verdad: hay que levantar el pavimento, montar el aislamiento y los circuitos, verter la capa de mortero y volver a solar. Eso descarta el suelo radiante en muchas reformas parciales, y conviene decirlo antes que después.
Hay un detalle que sorprende a mucha gente: el suelo sube de cota. Entre el aislamiento, los tubos y el mortero se ganan unos centímetros de altura, y eso obliga a recortar puertas y a resolver los encuentros con el rellano o con las terrazas. En obra nueva no es nada; en una vivienda habitada es lo que más molesta.
Después está el tiempo. El mortero necesita su curado y el sistema, su puesta en marcha progresiva antes de trabajar a régimen. No es una instalación de una tarde.
Por eso la pregunta correcta no es si el suelo radiante es mejor, que lo es, sino si en tu caso compensa la obra que exige. Y ahí la respuesta cambia mucho entre una casa que ya estás reformando entera y un piso en el que solo querías cambiar la caldera.
¿Cuándo compensa de verdad?
Cuando ya vas a levantar el suelo por otro motivo, cuando construyes de cero y cuando la casa se usa de forma continua. En esos tres casos la cuenta sale sola.
El motivo del tercero es la inercia. El suelo radiante guarda mucho calor y lo suelta despacio: eso es una maravilla en una vivienda habitada todo el día, porque la temperatura es estable y no hay corrientes ni ruido. Pero es un inconveniente en una casa de fin de semana, porque tarda horas en responder y no se puede pedir calor de golpe.
En una segunda residencia en el Pirineo o en un piso donde solo se está por la noche, un sistema de respuesta rápida, con fancoils, suele dar mejor resultado aunque su rendimiento teórico sea algo peor.
Hay un tercer escenario, muy habitual y poco contado: la combinación. Suelo radiante en la planta principal, donde se hace la vida, y radiadores de baja temperatura o fancoils en dormitorios o en la planta superior. Funciona bien siempre que el circuito esté separado por temperaturas, con su propio grupo de regulación.
¿Y si no puedo poner suelo radiante?
La aerotermia sigue siendo buena opción con radiadores, siempre que puedas impulsar el agua a 45 o 50 grados en lugar de a 70. Perderás algo de rendimiento frente al suelo radiante, pero no tanto como para descartarla.
La forma de saberlo es una prueba que puedes hacer este invierno con tu caldera actual: baja la temperatura de impulsión a 50 grados y vive así una semana. Si la casa se mantiene, tus radiadores están sobrados y la aerotermia va a trabajar cómoda.
Si alguna habitación se queda corta, la solución suele ser ampliar dos o tres radiadores, no cambiar todo el sistema. Cuesta mucho menos que levantar el suelo y resuelve la mayoría de los casos que vemos.
Los radiadores de hierro fundido antiguos, por cierto, dan una sorpresa agradable: tienen tanta superficie que funcionan bien con agua templada. Los que más veces obligan a cambiar algo son los de aluminio dimensionados justos para una caldera de gas.
¿Sirve el suelo radiante para refrescar en verano?
Sirve para quitar unos grados, no para climatizar como lo hace un aire acondicionado. Y en verano en Zaragoza esa diferencia se nota.
El suelo refrescante hace circular agua a unos 18 grados y baja la temperatura del ambiente de forma suave y silenciosa, sin corrientes. Es agradable, pero tiene un tope: no se puede enfriar el agua todo lo que uno quisiera porque el suelo condensaría, y por eso el sistema lleva una sonda de humedad que lo limita.
En una casa bien aislada y con buena protección solar puede ser suficiente. En una vivienda con mucho vidrio al oeste y cuarenta grados fuera, no lo va a ser, y lo honesto es decirlo antes de instalarlo. La combinación que mejor funciona es suelo radiante para el invierno y fancoils o conductos para los días duros de verano.
Si quieres que veamos qué encaja en tu vivienda, la visita y el presupuesto son gratuitos. Tienes el detalle en instalación de aerotermia y puedes escribirnos desde contacto.
Preguntas frecuentes
¿Es obligatorio el suelo radiante para poner aerotermia?
No. La aerotermia funciona bien con radiadores siempre que puedas impulsar el agua a 45 o 50 grados en lugar de a 70.
El suelo radiante mejora el rendimiento porque trabaja a 30 o 35 grados, pero exige levantar el pavimento, y eso no encaja en todas las reformas.
¿Cuánta obra supone instalar suelo radiante?
Hay que levantar el pavimento, montar aislamiento y circuitos, verter el mortero y volver a solar. Además el suelo sube de cota unos centímetros, lo que obliga a recortar puertas y resolver los encuentros.
Compensa claramente cuando ya ibas a levantar el suelo por otro motivo o cuando se construye de cero.
¿Va bien el suelo radiante en una segunda residencia?
Suele ir peor. El suelo radiante tiene mucha inercia: mantiene una temperatura muy estable, pero tarda horas en responder y no admite que le pidas calor de golpe.
En casas de uso ocasional, un sistema de respuesta rápida con fancoils da mejor resultado aunque su rendimiento teórico sea algo menor.
¿Puedo combinar suelo radiante y radiadores?
Sí, y es una solución muy habitual: suelo radiante en la planta donde se hace la vida y radiadores de baja temperatura o fancoils en dormitorios o en la planta superior.
La condición es separar los circuitos por temperatura, cada uno con su grupo de regulación.
¿Sirve el suelo radiante para refrescar en verano?
Quita unos grados de forma suave y silenciosa, pero no climatiza como un aire acondicionado. El agua no puede enfriarse todo lo que uno querría porque el suelo condensaría, y una sonda de humedad lo limita.
En una vivienda bien aislada puede bastar. Para los días duros de verano en Zaragoza, la combinación con fancoils o conductos es lo que funciona.